La moda de las barbas largas y de la estética hípster ha sembrado las grandes ciudades de barberías con aires retro y unos sillones de piel que llegaron a la peluquería Paco de Canido en 1974. Allí están desde entonces: no es que estén de moda, es que nunca han cambiado: «Trato de evitar reformas, cuidar mucho el local, porque está muy bien pensado», cuenta Fran Muíño sobre un espacio en el que comenzó a ayudar a los 16 años.