Algo parece leudar en Canido: la levadura inoculada por la nueva savia de la asociación vecinal empieza a fermentar en el cuerpo social del barrio. La iniciativa, de gran belleza ética, puede provocar un efecto mariposa provechoso para la ciudadanía de este viejo barrio periurbano, un territorio semirrural de transición entre el campo y la ciudad. Uno de sus primeros pasos, tal vez el germen, desembocó en la incorporación al nomenclátor de espacios públicos del parque Gaiteiro Antón Varela mediante la confluencia espontánea, pero nunca inocente, de la Asociación de Vecinos, la Sociedad Recreat …

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